efc: El flamenco tiene que ver mucho con esa expresión de sentimientos de dolor,de pérdida, de temperamento, de amor y desamor.
mj: Con la música puedes sentirlo todo y querer contarlo a través del flamenco. Y por supuesto también tiene cabida la alegría, porque finalmente todo emana de la misma fuente, el amor, en la que todos volvemos a sentirnos vivos. Creo que sea hablando de desamor o de alguna tristeza, el ingrediente fundamental sigue siendo el estado de gracia, que es el estar enamorado, en donde nace el motor de la vida, el amor profundo, que es tu propia música, el baile, un escenario, al que le tengo un amor tremendo y un respeto inmenso.
efc: ¿Cómo es tu música interna?
mj: Tengo como una letanía interna, una música sin melodía, todo el tiempo tengo un discurso interno, porque me gusta escribir y me gusta pensar. Muchas personas a veces me dicen ¡María, es que no estás! Y directamente no estoy, sé que no estoy, y no es que la persona que está a mi lado no me interese, y además me parecería una falta de respeto, pero realmente no lo puedo contener, por eso llevo siempre mi diario, porque en cualquier parte me paro y escribo.Y desde luego la música acompaña mi vida, por la mañana, mi primer acto es apretar el botón del aparato de música.
efc: ¿Tú crees que naciste para bailar o es un accidente de la vida?
mj: Yo creo que nací para bailar, el arte es un don que te da Dios y eso no quiere decir que otras personas no se puedan acercar al arte, yo creo que todas las personas tenemos un don que nos dieron y vivimos con él, y éste nos lleva por caminos distintos. Pienso que todos tenemos el don de poder hacer felices a las personas, el de poder expresarnos y sobre todo el don de poder sentir lo que se siente cuando se baila.
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