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  ENTREVISTA
 
 
Eugenia León
 
 
 

efc ¿Qué te gusta comer?

el Como de todo, pero si las verduras o la fruta no están yo siento que me entristezco. Yo creo que mis nostalgias sobre México tienen mucho que ver con la comida. He tenido etapas donde he estado mucho tiempo en Europa o en los Estados Unidos y a la semana estoy deshecha del estómago, deshecha, necesito mi taco de nopales, necesito lo nuestro. Fui de familia de comida lacustre, para mí Tlanepantla es una cosa muy poderosa, yo creo que tengo una parte muy indígena porque de allí eran los acoziles, los quelites, los nopales, los quintoniles, las acelgas, los nopales navegantes, es un tipo de comida muy indígena que me gusta mucho.

efc ¿Extrañas aquella comida?

el Sí, extraño mucho los quesos de canasta que venden en los mercados, ése que rápidamente lo desmoronas y que es un poquito más cremoso que el queso panela, pero que es tan exquisito o tan rico como cualquier camembert. Y si lo pones en una tostada… es que imagínate una tostada como ésta, ponle frijoles, ponle nopales, ponle queso de canasta y salsa. efc: ¿A qué se dedicaba tu familia? el: Mis padres y mis tíos son gente ranchera que se dedicó a la carne, entonces eran carniceros, eran matanceros. Desde niña yo recuerdo haber visto a mis padres y a mis tíos con las botas de plástico y la cubeta llena de vísceras, así les pagaban. Entonces mi abuela ponía el cazo de cobre a calentar en su punto y luego le ponía pedacitos de manteca y las tripitas lavadas hasta que quedaban transparentes. Las comenzaba a freír y poco a poco se iban dorando, dorando, dorando... y mientras iba poniendo tortillas en el comal, y hacía una salsa de molcajete tremenda y lo hacía con tanto amor… ¡que Maxim´s de París ni que nada!

 

efc ¿Con qué platillo tocas el cielo?

el Me recuerdo haberme visto con mi compadre Adolfo en Osaca, Japón, en un lugar de sushis, que eran la gloria de la gloria de la gloria… y habernos metido un sushi en la boca y habernos tenido que tomar de la mano y cerrar los ojos y decir: “Estamos en el cielo”. Yo creo que comida es aprendizaje, no es llenar el tanque… Y siento que he aprendido las famosas ensaladas o la batería de cocina súper sofisticada, fuimos del molcajete, del metate, de amasar, de despellejar, de sacar de poner, hay una gran humanidad si tú quieres un poco rustica, primaria, de esas formas, pero poco a poco fuimos encontrando los niveles.

efc México es en múchos sentidos como su comida…

el Recuerdo haber ido a un lugar de la Huasteca potosina, donde el calor es tremendo, y nada que te reciben con agua de Jamaica, es el trago de aguardiente y el plato del adobo más picante que te puedas imaginar. No hay ni un consolador plato de frijoles, ni una manera democrática de arroz. O te enchilas o te ardes, entonces somos recios, podemos ser de una reciedumbre brutal, donde estás a cuarenta grados con un plato de adobo que pica hasta la raíz del pelo, y lo único que te calma es un aguardiente que también te raspa, y te arrastra como por el empedrado. A mí me fascina México como es, en su forma de expresarse a través de su comida y de la zona.