efc ¿Con qué platillo tocas el cielo?
el Me recuerdo haberme visto con mi compadre Adolfo en Osaca, Japón, en un lugar de sushis, que eran la gloria de la gloria de la gloria… y habernos metido un sushi en la boca y habernos tenido que tomar de la mano y cerrar los ojos y decir: “Estamos en el cielo”. Yo creo que comida es aprendizaje, no es llenar el tanque… Y siento que he aprendido las famosas ensaladas o la batería de cocina súper sofisticada, fuimos del molcajete, del metate, de amasar, de despellejar, de sacar de poner, hay una gran humanidad si tú quieres un poco rustica, primaria, de esas formas, pero poco a poco fuimos encontrando los niveles.
efc México es en múchos sentidos como su comida…
el Recuerdo haber ido a un lugar de la Huasteca potosina, donde el calor es tremendo, y nada que te reciben con agua de Jamaica, es el trago de aguardiente y el plato del adobo más picante que te puedas imaginar. No hay ni un consolador plato de frijoles, ni una manera democrática de arroz. O te enchilas o te ardes, entonces somos recios, podemos ser de una reciedumbre brutal, donde estás a cuarenta grados con un plato de adobo que pica hasta la raíz del pelo, y lo único que te calma es un aguardiente que también te raspa, y te arrastra como por el empedrado. A mí me fascina México como es, en su forma de expresarse a través de su comida y de la zona. |