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  ENTREVISTA
 
 

Eugenia León

 
 
 

 

 
 
 

La armonía de los ingredientes

 
 
   

Es una cantante polifacética que trascendió sus propias fronteras, capaz de construir versiones únicas, llenas de personalidad, sentimiento y belleza. Una mujer comprometida con su género, enamorada de México y su cultura culinaria.

 
Por Edgar Fernando Cruz
Fotografía: Fernando Gómez Carbajal

Una tarde fresca en el Jardín Centenario en Coyoacán, una terraza en el restaurante Los Danzantes para comer con el pretexto de conversar.

efc Eugenia, muchas gracias por aceptar esta comida.

el ¡Feliz, encantada!

efc ¿Te gusta salir a comer?

el Sí claro.Para mí la comida y la música van ligadas. Yo creo que no puede haber un momento más erótico y más invitante para vivir y sentirte privilegiado, que estar en un lugar o en casa con un plato delicioso oyendo la mejor música. Es el momento más poético.

efc ¿Qué significa para ti la comida?

el Para mí es una celebración de la vida, como la música, como la poesía, como hacer el amor de la mejor manera, como amar sin medida a alguien. No sé… comer siempre lo ligo al amor y al arte.

efc ¿Y cocinas tan bien como cantas?

el Cociné mucho tiempo por necesidad. Creo que no soy muy mala para cocinar pero soy muy floja, me gusta más que me traigan las cosas. Claro que si no hay de otra invento platillos y a Juanita, que trabaja en mi casa, le digo: “qué te parece que si ahora hacemos”… o “mira, vas a hacer esto, vas a ponerle aquello”, y cuando lo logra soy feliz, porque siento que lo hemos hecho juntas.

efc ¿Qué música escuchaste de niña?

el De todo, pero fíjate que en mi casa no se oía mucha música. Mi papá era un hombre de una forma de ser muy severa, no le gustaban los discos. Cuando él estaba todo era silencio, pero cuando no estaba… ¡bueno! yo me la pasaba cante y cante con música jarocha, las canciones de Chavela Vargas, de José Alfredo Jiménez, de Lola Beltrán. También oía a Cuco Sánchez, a Gardel, a la Piaf, a Javier Solís, a la Sonora Santanera, a Mique Laure, a Herp Albert, y la verdad es que era un rango muy amplio de música que no correspondía precisamente a mi edad, y aunque sí escuchaba a Crí-crí, yo estaba fascinada con las historias de adultos que se cantaban y se contaban en la canción mexicana y en el bolero. Fui una niña curiosa y como nadie me contaba nada y todo estaba prohibido en mi casa, entonces mis desfogues y mi mundo de exploración de la vida adulta era a partir de las canciones; en ese tiempo la casa de mi abuela fue un caldo de cultivo importante para mí, porque ahí tenían muchos discos y tornamesa, y entonces yo podía con toda libertad oír de todo tipo de música. Llegó el primer tiempo, garra de león sobre puré de guanábana, ensalada verde con espárragos y espuma de chile poblano.Y para acompañar, mezcal de la casa.

efc ¿Cómo iniciaste a ser cantante?

el Yo siempre he dicho que empecé conscientemente a los 17 años, cuando estaba estudiando la prepa. Pero creo que el instinto del canto estaba en mí desde siempre. Me recuerdo de niña pegada al tocadiscos, cantando mientras lavaba los trastes o los vidrios de la casa. Cuando decidí convertirme en cantante fue un proceso difícil, hubo ruptura con mi familia y tuve que irme al Distrito Federal, donde había de construirme una

vida y tenía que buscar cómo mantenerme. Además yo era consciente de que el hecho de que me gustara cantar no significaba que lo hiciera bien. Yo sentía que tenía dentro de mí la fuerza poderosa telúrica del canto, pero otra cosa es que yo supiera cantar, sabía que tenía que construirme como cantante.

efc ¿Fuiste una joven rebelde?

el No precisamente, creo que más bien hubo falta de estímulos a mi creatividad, pero aun así yo busqué prepararme. A los 17 años fui y conseguí mi admisión en la prepa, en el CCH. Ahí se me abrió un mundo maravilloso porque empecé a tener amigos que me trataban de igual a igual. A los maestros se les hablaba de tú y no era una preparatoria tradicional donde el profesor siempre tiene la razón. Ahí eramos todos iguales, todos contábamos, discutíamos. Había talleres, muchas materias humanísticas, para mí ése fue el paraíso. Yo creo que de los momentos más felices de mi existencia fue la preparatoria, porque además allí formamos el primer grupo musical, entonces fue que decidí que Eugenia sería cantante.