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  ENTREVISTA
 
 

Luis García

 
 
 
     
 
 
 

la vida después de las patadas...

 
 
   

Hay quienes lo ubican como el mejor delantero mexicano después de Hugo Sánchez, con quien comparte -además de fama- esa propensión a dividir opiniones. Retirado de las canchas desde hace 10 años, este célebre sateluco converso analiza desde el cuadrilátero televisivo la situación actual del futbol mexicano, además de deleitar paladares en su faceta como restaurantero.

 
por Manuel Meza
Fotografía Rodrigo Oropeza

El primero de junio de 1969, la Ciudad de México vio nacer a Luis García Postigo, misma que lo reclamaría a Satélite de vuelta en su adolescencia para arrojarlo a vivir de la patada con el Club Pumas de la UNAM y después verlo partir hacia Europa. Como seleccionado nacional metió 28 goles y de ahí p’al real, el deportista ha tenido que defender su cancha personal de la intrusiva industria mediática mexicana y ha sabido ganarse un lugar como cronista deportivo. Viendo el balón desde la barrera, García conversa con Elgourmet.com en un rincón de Stampa de Mar -acogedora marisquería de la que es socio- sobre su pasado, presente y el futuro incierto de la Selección Mexicana ante el Mundial de Sudáfrica.


MM: Me gustaría que empezáramos cronológicamente: fuiste 20 años jugador profesional de futbol...
LG: Para ser exactos, 17. Debuté a los 17 años en primera división, desde los 15 estuve en un equipo y de ahí brinqué a Pumas. Empecé en Satélite; soy sateluco por adopción y convicción -que es más importante-. Ahí jugué hasta los 15 años y luego vino el mundial infantil de China en 1985, donde hicieron un selectivo y me colé desde las Águilas de Echegaray, un equipo bastante competitivo. Ya regresando entré a Pumas y 2 años después empecé profesionalmente.

MM: Estuviste en 2 mundiales...
LG: Estuve en el 94 en Estados Unidos; ahí jugué y tuve oportunidad de meter gol contra Irlanda y en el 98 me llevaron a Francia, donde se me borró la raya de las tepalcuanas porque no jugué ni un minuto.

MM: Platícanos de esa experiencia como seleccionado nacional.
LG: Yo creo que no existe mejor cosa para un deportista que representar a tu país en el máximo escenario. Es una fiesta: yo fui al primer mundial de 22, 23 años. Igual y la dimensión, la certeza o la capacidad de asimilar todo lo que estás viviendo y sintiendo, es difícil.

Fue algo que disfruté mucho: mi chamba -que empezó como un hobby- ir detrás de una pelota y luego estar en los máximos escenarios pues lo vas asimilando y agradeciendo después de que te retiras. En el camino me fui dando cuenta lo bondadoso que fue este deporte conmigo y lo afortunado que fui de haberlo jugado profesionalmente.

MM
: Hablando de tu estancia en Europa, alguien comentó que habías sido un buen jugador en muy malos tiempos. ¿Qué opinas de eso?
LG: Pues no fueron malos tiempos. Era distinto el asunto: hoy por hoy -a raíz de la Comunidad Económica Europea como talel francés y el italiano ya no juegan como extranjeros. En mi época sólo había tres lugares y el francés y el italiano sí contaban como extranjeros, ahora cuentan como locales. Eso hacía la competencia un poco más complicada, pero creo que me tocaron buenos tiempos, un grandísimo equipo (sobre todo el Atlético de Madrid), donde compartí con Schuster, Manolo, Abel, Juanito, Donato... con mucha gente realmente importante de España y otros países.


MM: Ahora que estás del otro lado de la cancha, ¿cómo ves a la situación de la Selección Mexicana de cara al Mundial de Sudáfrica 2010?
LG:
En México se han tomado pocas medidas estructurales en el deporte como tal. Pasan los años y hay poca evolución, aunaunque haya una camada de jóvenes desparramados por Europa. La Selección Mexicana llega a la copa del mundo como siempre: sin saber qué esperar. Pueden ser masacrados o dar sorpresas, como ha sido siempre. Desde que tengo memoria, la selección -minutos antes de la copa del mundo- no sabe si va a jugar como Francia, Italia o Zimbabwe. Esa es la realidad y así México nunca va a ser campeón mundial. Nos vamos a morir todos los que estamos aquí y no lo vamos a ver... el promedio de edad de los campeones del mundo está entre los 32, 33 años. Te estoy hablando de un rango que va de los 26 a los 35 . Nosotros tenemos 4 ó 5 tipos de 36 y un 80% entre los 21 y 23... Tenemos dos pilares de la casa que son jugadores de 25, 26, 27 o 29 inexistentes: hay dos generaciones muertas en el futbol mexicano.