EFC ¿Qué instrumento tocas?
NA El piano. Cuando cumplí 18 años quedé impactado con un pianista, quien al verme cómo lo miraba le dijo a mis padres: ¡tráiganlo! y eso fue el inicio de mi carrera en el piano. Ahora por mis actividades lo tengo un poco abandonado.
EFC ¿Compones también?
NA Sí, hice muchos jingles. Además con mi grupo hice algunas canciones que ya son clásicos pero últimamente no he compuesto mucho por la carga de trabajo.
EFC ¿A poco en los 80 los grupos de rock tenían piano?
NA No… tenían teclados que en esa transición de los 70 a los 80, era lo que daba el sonido disco. En los 80 aterrizamos con un sonido de herencia en donde todos los grupos tenían piano y cada disco era una joya: SuperTramp, The Police, Tears for Fears y todos esos grupos pues tenían piano y teclados hasta que en los 90 a los tecladistas y pianistas nos dijeron adiós.
EFC¿Qué hay para ti en la música que te gusta no sólo entenderla sino también crearla?
NA Lo primero que pensé y te vá sonar a mafufada, es que todo está hecho por frecuencias… inclusive las partículas tienen una frecuencia asociada y eso significa que todos tenemos una onda. Yo creo que la empatía son las ondas que te gustan, como decían los sesenteros: cuando vibras en la misma frecuencia.
Es algo que me llega al tuétano, creo que eso me pasa porque soy una persona que tiene la sensibilidad muy abierta, a veces tanto que me daña. Entonces cuando tomo esas frecuencias y vibras de la música, me doy cuenta de lo compenetrado que estoy con la naturaleza y con todo lo que me rodea.
EFC Dicen que el jazz es complejo…
NA Mira, yo creo que como en la pintura, en el jazz hay también colores primarios… no soy prejuicioso con la música, siento que cada melodía tiene su razón de ser y que hay algunas más o menos complejas que otras.
Es como con la comida, al principio uno quiere probar de todo, pero con los años nos vamos volviendo más selectivos. Así con la música o específicamente con el jazz, el gusto se sensibiliza y uno epieza a pedir sabores más específicos, o en este caso sonidos más específicos, y la versatilidad del jazz es tanta, que puede darle a un oído joven sonidos que parecen sencillos, o bien le puede dar matices infinitos al oído experimentado. A mí me gusta la música que me impregna esa sensación como aquella que deja en el paladar una copa de vino añejo, esa que denota que el vino, o el jazz, han tenido cierta evolución.
Yo no sé si la música es ahora más o menos compleja que antes, lo que sí es que está más depurada; como la cocina por ejemplo. Antes los platillos tenían más salsas, más ingredientes, ahora lo que se busca es que tengan pocos elementos, cada uno en su exacta proporción, para que al final el platillo exalte más tus sentidos. A mi me ha tocado ver a grandes músicos comó Herbie Hangcock, Mike Stern, Harry Conny Jr. o como Césarea Évora que llegan a un éxtasis en el que ya no importan los ingredientes por separado sino el resultado final y en eso la música se parece a la comida y a todo el arte.
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