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  REVIEW
 
 
Contramar
 

En el mar… ¿la vida es más sabrosa?

Por Carlos Dragonné

Los conocedores no se cansan de recomendarnos que, al menos tres veces por semana, nos alejemos de la tierra para darnos una zambullida alimenticia al mar. Así, viendo nuestra carta de navegación, mi cómplice gastronómico y yo decidimos atracar el barco en un ícono de la colonia Roma, al que llegamos con las ganas de recorrer su menú con atención en los grandes clásicos de esta cocina. Aquí la bitácora:

Entrar a Contramar significa sumergirse a un ambiente de cordialidad que se respira de mesa a mesa. Es evidente que el lugar se llena con los clientes asiduos que se van saludando a cada momento y que logran atrapar al comensal anónimo en esta idea de intimidad que sólo los lugares tradicionales pueden conseguir. Es de admirar el servicio del lugar, pues aún con todas las mesas ocupadas –les recomiendo ampliamente que reserven, especialmente para fines de semana– nuestro mesero se encargó de sugerir cada uno de los tiempos y, por supuesto, un vino dentro de su modesta pero, a la vez interesante, selección.

Arrancamos con un clásico coctel de camarón ($105) que justifica el precio por su abundancia, -la cual tal vez sea excesiva si no se comparte- y una muy buena selección de camarones; un platillo apto, no para bucaneros en busca de aventuras, sino para aquellos que buscan navegar en aguas tranquilas y conocidas…  A la mesa llegó también un sashimi de atún ($100) que desde mi punto de vista tenía dos problemas primordiales: de entrada, servido sobre un ligero espejo de jugo de tomate y almeja con salsa inglesa; además las rebanadas delgadas estaban selladas por la orilla –lo que nos habla de una buena pieza de atún pasada por la parrilla– que rompe, por definición misma, la idea del sashimi y que además, pierde completamente el característico sabor de este pescado frente a un marinado forzado en la acidez del líquido sobre el que reposa.

Desencantado, le doy la vuelta a la página al ordenar uno de mis favoritos: clam chowder ($60), mi ánimo mejora al sentir el característico sabor de este clásico de Nueva Inglaterra en el que no sólo puedo saborear los ingredientes en su esplendor, sino que también descubro cuidado y dedicación para que la consistencia sea la adecuada. Cosa que no ocurrió con el caldo de camarón ($50) que llegó para mi acompañante. Si bien el camarón utilizado se siente de primerísima calidad, el sabor se presenta como el gran ausente pues aquí no sólo les faltó una característica única, sino la esencia misma de un buen caldo que es la concentración de sabores, ya que tuvimos que agregarle bastante sal para medio descubrirlos.

 

 
 
  Contramar

Durango 200
Col. Roma
5514.9217