La propuesta: Con una extensa variedad de platillos, Osaka se erige como uno de los restaurantes en el sur de la ciudad de México, ideal para acudir con un grupo de amigos y degustar una exquisita cena. Osaka es un concepto propositivo que aprovecha lo mejor de la gastronomía asiática y peruana; así, logra un balance que lo convierte en una oferta fresca. Escondido en la plaza Gran Pedregal, el recinto, aunque discreto, destaca por sus habilidades culinarias, y una vez que se disfruta una comida ahí, el lugar es difícil de olvidar.
La atmósfera: La decoración es sencilla y parte de la base de que el verdadero protagonista se encuentra en la carta y no en la ostentación estética. La duela de madera confiere una sensación de calidez y bienvenida, la cual se matiza con la iluminación tenue del espacio. Dos elementos llenan de vida el lugar, por un lado, la escultura de un cerezo japonés fabricado de materiales reciclados, así como un espejo líquido que, con los sonidos constantes del correr del agua, inunda la sala con serenidad zen.
La carta: Fuera del convencionalismo del sushi de pescado, comenzar con el nigiri de carne de res es casi una obligación. La jugosa carne, cocida ligeramente, viene acompañada por una salsa de ajonjolí y un toque de picante; mientras, como decoración y complemento, un poco de camote dorado finaliza con un toque dulce.
Para quienes desean probar un platillo típico de Perú, el ceviche al ají amarillo es simplemente fenomenal. El chef Luis Francisco hace gala de su herencia peruana y presenta esta mezcla de camarón y calamar, bañados en la tradicional leche de tigre, que a pesar del ají amarillo no es picante para el paladar mexicano. Como guarnición, un wonton de camote trae nuevamente al plato esa simbiosis asiática-peruana. Otro platillo ideal para compartir son las conchitas a la parmesana; no necesitan más adorno que la elegancia visual de las conchas encendidas en una flama que mantiene el queso fundido. Un platillo que destaca es el Spicy Crunchy, un rollo único de camarón cocido a la mantequilla japonesa, pasta de cangrejo y –como ya es costumbre– aguacate; todo, envuelto en arroz y cubierto de quinua tostada a la mantequilla. El maki es un plato representativo del lugar; ingredientes suaves como el arroz, el alga y acentos crujientes de cereal en su cubierta hacen un interesante juego de texturas. La carta incluye una gran variedad de especialidades calientes, para quienes necesitan algún plato fuerte con el cual complementar la comida. Los tacos de lechuga o el pollo tailandés son algunos de los platillos que confirman la versatilidad culinaria de Osaka.
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