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  REVIEW
 
 
Puerta de Castilla
 

Español de alma mexicana

Por Alejandro Zárate
Fotos: Fernando Gómez Carbajal

Empezar por el precio parece de mal gusto pero hay que decir que este lugar, aunque costoso, vale cada peso.
El enorme local en Santa Fe fue adecuado según los estándares de todos los restaurantes del Grupo Castellano. Este es el hermano menor de Centro Castellano del Centro y Camino Real, en la familia están la Casa y la Torre de Castilla, todos a cargo del chef ejecutivo Mauricio López.
El chef López es un apasionado cocinero que se hizo en el fogón. Su paladar fue educado probando comida rica, como la de su abuela. Mantiene en orden y funcionando una enorme flotilla y la del Puerta de Castilla es una de las grandes. Entrar a su cocina es como ingresar a un quirófano, incluso las puertas automatizadas dan esa sensación; eso es lo único de vanguardia, el resto es tradición pura.
Desde la entrada se nota la frescura, entre vigas y madera está una fuente de mariscos
frescos, manitas de cangrejo, callos de hacha, camarones, almejas y ostiones. Al chef López le tiene fascinado la frescura de los ingredientes nacionales como los que le llegan de Ensenada. En Puerta de Castilla se nota que le ha dado rienda suelta a sus antojos pues además de lo típicamente español, se pueden encontrar cangrejo, ceviches y hasta abulón, todos preparados al momento; suculentas delicias donde el tema es la frescura de los ingredientes.
Notable es la oferta de ostiones provenientes de diferentes regiones de Baja California como los de San Quintín ($195), los Sol Azul de San Ignacio en la Reserva de la Biosfera del Vizcaino ($210) y los ostiones de la laguna Ojo de liebre en el santuario de la ballena gris ($195).
Una de las peculiaridades de la casa es el horno de piedra donde se cocinan muchas de las especialidades.
De este horno sale el clásico lechón Segoviano ($275), algunas piezas llenas de sabor como el enorme Chuletón Gallego ($295) o el cordero lechal al horno ($385).
Siempre es buena idea empezar con un plato de jamón serrano ($125) que será cortado al momento. También hay jamón ibérico de bellota ($375), muy distinto en su origen y proceso.

El restaurante se divide en tres zonas clave: primero el gran salón que tiene niveles y, a pesar de la amplitud, un alto grado de privacidad.
En la terraza de fumadores se reúnen notables empresarios de los corporativos cercanos. Personajes de peso de esos que llevan todo un despliegue de seguridad; en los salones privados se desarrollan juntas de negocios a las que nadie falta, pues saben que al terminar el premio será un plato que a ciegas resultará delicioso.
De los platos fuertes se ha convertido ya en un símbolo del lugar, un ingrediente que por ahora sólo se sirve aquí: cochinito ibérico confitado. Los mismos cerdos patanegra que se usan para el jamón pero de tan sólo 45 días. Estos animalitos sólo fueron alimentados con leche y tanto el sabor como la suavidad son únicos. Su cocción se hace a temperatura baja por largas horas, y para presentarlo, se pasa por una freidora con aceite de oliva exclusiva para este platillo. La textura es incomparable: crujiente y aromática por fuera, suave como mantequilla por dentro con la humedad justa y sabor suave pero bien definido.
Los pescados también están presentes en la carta también de sabores profundos y bien marcados, protagonizan la lista las recetas de los restaurantes hermanos preparados con lomo de huachinango ($215) el estilo del Centro Castellano, la Torre y la Casa de Castilla.
La carta de vinos es una homenaje al vino español aunque los precios como lo del resto, no son en lo absoluto accesibles.
De principio a fin no hay queja ni del lugar, el servicio o el sabor. Un restaurante que vale la pena visitar, al menos una vez en diario.

 
  Data
Puerta de Castilla
Av. Vasco de Quiroga # 3880
Lomas de Santa Fe
2591 0811