La propuesta: Con apenas cuatro meses en servicio, Sabor Amor es una opción diferente cuando se trata de elegir un buen lugar en la zona Roma-Condesa. La hermosa casa porfiriana que aloja el lugar estuvo abandonada por muchos años, hasta que la convirtieron en restaurante y bar con terraza.
El ambiente: Los detalles son los reyes del espacio. Mesas rescatadas de viejas máquinas de coser, maletas antiguas hechas sillones, cacerolas de peltre como paneras, figuras religiosas, entre un sin fin de pormenores, dan a la atmósfera un carácter de museo. La decoración está pensada como espejo. El lado derecho tiene su contraparte en el izquierdo. Abajo, el restaurante conserva toques elegantes y el bar luce un aire desenfadado sin perder el estilo vanguardista con toques mexicanos.
El menú: Una versión moderna de la cocina nacional pero con un tono afrancesado debido al origen del chef creador de cada platillo. La carta es tan kitsch como la decoración. Entre las especialidades destacan El fino ($225), un pescado en costra de chapulines con espuma de mezcal, y el pato confitado al achiote con mousseline de guayaba ($230), un platillo delicado aunque picante. Opciones de entrada como El irreal, un fondant de queso roquefort, queso de cabra y berenjena, son ejemplo de que no siempre más es mejor.
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