Tierra de vino
Desde el avión se aprecia la división orográfica natural que han hecho en Burdeos el río Gironda y sus dos afluentes principales: Garona y Dordoña. También se alcanzan a ver las vides, formadas una tras otra en un despliegue de verdor que parece imposible. La visita sin duda es prometedora, las papilas comienzan a segregar fluidos de antojo, y el olfato percibe efluvios viníferos inventados por la imaginación y por el apuro de llegar. No sé si son figuraciones mías o si en verdad aquí la luna se ve más grande. El clima es inmejorable, es una de las cosas que más presumen los bordeleses y que más agradecen los vinos: inviernos suaves, primaveras húmedas, veranos cálidos y otoños soleados.
El deleite inicia en la ciudad portuaria que alguna vez estuvo amurallada, ahora con moderna infraestructura, veredas para caminar ensombrecidas por sicomoros, seductores bistros y brasseries, y aparadores donde uno queda engolosinado por la belleza de un Château Margaux 2000 de 380 euros que en México cuesta poco más del doble. En el mapa del vino de Burdeos, se pueden observar diversas peculiaridades: lo primero que salta a la vista del lado izquierdo es el océano Atlántico, cuyas corrientes cálidas que nacen en el caribe, acentúan el clima templado. Al sur están las Landas, una franja forestal que forma una barrera natural, y al norte el nacimiento del Gironda, que cruza todo el territorio dividiéndose en varias afluentes que cubren de manera natural las necesidades de agua de los viñedos.
Entre copas (y denominaciones)
Un aficionado al vino en Burdeos podría pasarse toda una vida recorriendo viñedos y probando vinos. Desafortunadamente yo tenía que regresar en algún momento, pero en cinco días recorrimos 10 regiones y dentro de ellas 13 châteaus, cada uno con diferentes personalidades y propuestas a pesar de estar regidos por la misma estricta ley del vino.
Entre Deux Mers (Entre dos mares)
Esta región para algunos no tan conocida, se encuentra al este de la ciudad de Burdeos, cruzando el Garona, y hasta el siglo XIX se cultivó trigo principalmente. La región es famosa por sus vinos blancos secos, pletóricos de aromas cítricos, los cuales resultan ideales para pescados y ostras de la zona (las de Arcachon, un pueblo dentro de esta A.O.C., son las más famosas). Si bien se producen tintos, éstos sólo pueden ostentar la apelación Burdeos o Burdeos Superior. El nombre de la zona se debe a que literalmente el mar entra hasta a 100 km por el río y sus afluentes con un impresionante macareo. Para llegar se puede ir en auto o bien en bicicleta, ya que una vieja vía de ferrocarril fue convertida en una ciclopista con 50 km de extensión que va desde Burdeos hasta el centro de Entre Deux Mers. Aquí visitamos Château Tour de Mirambeau, una vitivinícola biodinámica propiedad de la adorable familia D´Espagne; Château Bonnet, donde nos recibió su propietario André Lurton, un vid-sionario que ha dedicado más de 50 años de su vida a buscar los mejores terruños y a promover y desarrollar diversas zonas de Burdeos como Entre Deux Mers; y finalmente Château Fonchereau, cuyo director y principal socio es un coterráneo que dejó de hacer política en México para dedicarse a hacer vino en Burdeos.
Los vinos más destacados:
• De Château Tour de Mirambeau: Mirambeaux 2007, Girolate 1ere Vendage 2001 y Château Tour de Mirambeau.
• De Château Bonnet: Divinus blanco y tinto, y los Château Tour de Bonnet blanco, tinto y rosado.
• De Château Fonchereau: Château Sauvetat, Château Fonchereau Cuveé Speciale y Chateau Foncherau Blanc.
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