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| Razones
para ir a Morelos |
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Para cerrar el primer día con broche de oro, visitamos la famosa
Hacienda de Cortés en Cuernavaca. Una antigua hacienda cañera
del siglo XVI fundada por Hernán Cortés con el nombre de San
Antonio Atlacomulco. La tecnología y el confort de sus habitaciones
se combinan perfectamente respetando el valor histórico
del inmueble. Su restaurante se encuentra en un casco original de
la hacienda con árboles incrustados en las paredes que le dan un
toque sumamente elegante y su vez natural. Su cocina de vanguardia
habla muy bien cuando se trata de consentir a cualquier
persona que lo visite.
Nuestro siguiente día estuvo lleno de sorpresas y diversos escenarios;
primero visitamos la Hacienda Vista Hermosa, un recinto
fundado en la primera mitad del siglo XVI por Hernán Cortés
como recompensa por sus múltiples conquistas. Esta hacienda, así
como la de San Antonio el Puente, fueron las únicas que a principios
del siglo pasado suspendieron la producción de caña de azúcar
para producir alcohol de caña.
La hacienda está rodeada de colosales muros de piedra, caballerizas,
salones e instalaciones para eventos, habitaciones con
toques antiguos y modernos, alberca, capilla, y un excéntrico bar
dentro de las antiguas mazmorras del lugar; espacios estupendos
que la convierten en un excelente destino turístico de alto nivel.
La mejor cocina de México
Al mediodía nos dirigimos a Yecapixtla, a probar y conocer el procedimiento
para elaboración de su famosa cecina. Nos dirigimos al restaurante El Portón, famoso por su proceso y tasajeada de la
carne que se realiza a puertas abiertas, es decir, cualquier curioso
puede ver la creación de este rico alimento |
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Éste es el procedimiento que observamos: se tasajea la pierna
en lajas delgadas, por otro lado se dora sal en un comal (esto se
hace para quitar el picor de la sal), se salan las piezas cortadas, se
dejan reposar unos 45 minutos, más tarde se llevan a asolear y se
les da un tiempo de 15 minutos por lado, se retiran y se dejan enfriar,
se les agrega un poco de manteca y listo, a cocinarla y disfrutarla.
Aquí se puede encontrar a 130 pesos el kilo de cecina.
Para bajar el kilo y medio de cecina que comimos, salimos a
caminar por el pueblo y entramos a conocer el monasterio. Durante
el recorrido, nuestro guía nos explica que este ex monasterio data
del siglo XVI y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad.
Además de ser el más importante por el tamaño de sus dimensiones,
el trabajo en cantera de la fachada y al interior del templo es
sobresaliente. Un dato curioso de este lugar es que el billete de
200 pesos, que normalmente utilizamos, lleva (en su parte superior
izquierda) un rosetón de cantera labrada que pertenece a la
ventana del coro, considerado como único en el estado.
También vale la pena darse una vuelta a su famoso mercado
donde en gran mayoría encontrará la cecina y chorizo que caracterizan
a Yecapixtla. No olvide salir y tomarse una nieve de pitahaya,
las hallará en un pequeño carrito a las afueras del mismo mercado.
Relax alternativo
Continuamos el recorrido por la carretera hacia Cocoyoc, donde el
clima sigue siendo cálido y agradable. Así llegamos a la hacienda
que lleva su nombre; una construcción restaurada en los años 70 y
denominada desde entonces “Paraíso de América”. Con 286 habitaciones,
spa, 3 restaurantes de comida mexicana, 3 albercas (dos de
agua climatizada y una fría) campo de golf, canchas de tenis, jardines
para eventos, y salas de convenciones hasta para mil personas.
Esta hacienda data de la época colonial, se sabe que en sus tiempos
llegó a ser uno de los molinos más famosos del país por su
producción de azúcar de caña. |
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