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  VIAJES
 
 
París Gourmand
 
 

Rincones obligados
París no sería igual sin su oferta restaurantera. Para una cena ligera, Casa Olympe, un restaurante con 12 mesas es estupenda opción. El lugar se especializa en comida francesa del mediterráneo. Su chef, Olympe, busca los mejores ingredientes y los menús varian dependiendo de lo que encontró ese día. Es acogedor, aunque la probabilidad de que su codo choque con el de otro comensal es alta.

Calles dedicadas a la venta de productos, cafés donde sentarse a ver pasar a la gente, para mimetizarse entre los habitantes y sentirse un poco parisino.

Un sitio obligado para quienes aman las buenas historias es Le procope, el café más antiguo de la Ciudad Luz, fundado en 1686 y lugar favorito de personajes como Voltaire, Roberpierre y hasta Benjamín Franklin. Aquí todo es muy tradicional francés, desde la decoración del lugar hasta su cocina. El coq au vin, es una de sus tantas especialidades. Otro gran lugar es Le Comptoir du Relais, un comedor vintage con aires de los años 30 ubicado en Saint-Germain-des-Prés que de día es una brasseríe y que por las noches se transforma en un restaurante donde su chef Yves Camdeborde presenta un menú fijo que cambia regularmente. Aquí no hay que preocuparse por elegir entre varias opciones de una carta. En París los menús de degustación abundan, sin embargo es difícil encontrar uno a precio accesible. Por eso me gusta La Gazzeta. Es un lugar cómodo y sin pretensiones con uno que otro toque romántico en la decoración. La comida del chef Peter Nilsson es propositiva: la combinación de sabores, un manejo casi científico de técnicas tradicionales. Nada de espumas o presentaciones líquidas: el detalle está en la combinación de sabores y en la frescura de ingredientes. Al salir, sentí nostalgia: me hubiera encantado que el lugar estuviera no en París, sino en México a la vuelta de mi casa.