En el centro del país, el estado de Hidalgo alberga un pequeño poblado: Huasca, debido a su historia y tradición, esta localidad recibe con gusto cada vez a más visitantes que se acercan a descubrir lo que esta región hidalguense tiene que ofrecer.
Huasca fue poblado por españoles e ingleses, quienes llegaban al estado de Hidalgo atraídos por la industria minera que dio fama a esta región. Estos habitantes se establecieron en este lugar debido a su cercanía con las minas de oro y plata que se explotaban en la zona. Así, hoy en día podemos admirar las construcciones de propiedades y haciendas en las que se llevaban a cabo los procesos de lavado y fundido de los metales.
Actualmente, la economía de la región se sustenta principalmente en la agricultura y el turismo, pues las aguas termales han permitido el desarrollo de muchas empresas. Sus coloridas casas y sus impecables calles, sumadas a la historia y tradición del lugar, lograron que Huasca fuera declarado recientemente pueblo mágico.
Lo primero que hay que hacer es visitar el pueblo de Huasca para disfrutar de sus calles empedradas, para después recorrer sus alrededores. A muy pocos kilómetros de ahí se encuentra la Ex-hacienda San Miguel Regla, residencia del Conde de Regla, famoso personaje protagonista de un sinnúmero de leyendas en esta región.
Sin embargo, no cabe duda de que el principal y más impresionante atractivo, son los prismas basálticos, los cuáles otorgan identidad a este poblado. Estas formaciones rocosas son un fenómeno natural explicado por la erupción de algún volcán y el rápido enfriamiento del material. Esta formación es tan extraordinaria que sólo se tiene registro de tres: una en el norte de Irlanda, otra en Turquía y la tercera en el municipio de Huasca de Ocampo.
Hidalgo en la olla
Platillos tradicionales de Hidalgo son los nopales, la barbacoa, las carnitas y el mixtote de carnero. En temporada de lluvias los escamoles, gusanos de maguey, chinicuiles, y por supuesto, tunas y xoconostles. Orgullosos de los escamoles, el caviar mexicano, los hidalguenses los comen cocidos a la mantequilla con chile verde y epazote.
Los pastes son sin duda el platillo más emblemático del estado de Hidalgo, esta herencia gastronómica de los ingleses, fue el alimento de consumo diario de los mineros de Real del Monte, y actualmente se consumen en todo el estado, siendo los más tradicionales los de carne con poro y papa. Esta empanada lleva una trenza de masa alrededor pues los mineros la comían sujetando la trenza a manera de agarradera a falta de recursos para lavarse las manos en el interior de las minas.
Hidalgo también cuenta con una importante tradición de moles que no hay que dejar de probar. Otra de las características del estado es la elaboración de pulque, natural o curado, ahora se produce de manera artesanal y también se comercializa envasado en diversos destinos nacionales e internacionales.
En el parque ecoturístico de San Miguel Regla se encuentra el criadero de truchas, las cuáles comenzaron a criarse como una alternativa alimentaria y actualmente son base de la cocina de esta comunidad. Huasca de Ocampo ofrece un remanso de las grandes ciudades, y muchas leyendas para sus visitantes. |