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  VIAJES
 
 

Las Vegas

 
 

Tal cual como se ve en las películas, las Vegas es una ciudad como ninguna otra. Es la más iluminada de todo el mundo y está viva las 24 horas. Mejor conocida como La Ciudad Del Pecado, nos internamos a sus entrañas para descubrir la verdadera razón de porqué le llaman así.

por Angélica Hernández
Fotografías cortesía Ad Nova Comunicación Estratégica S.C.
 

Las luces del boulevard Las Vegas, llamado también el Strip, abre paso a grandes hoteles y casinos que hacen de esta ciudad, un arquetipo singular de la cultura de los Estados Unidos. Capital del turismo que alberga a más de 30 millones de visitantes al año, quienes pagan por momentos de diversión, cultura, gastronomía, y por tener a su alcance el mundo sin salir de la metrópolis.
Es el Disneylandia de los adultos; una urbe exótica dónde no existen las reglas, porque todo está fabricado para romperlas. En cuanto uno llega al aeropuerto empieza el show… ya se escucha el tintineo de las monedas en las máquinas de azar, esa ilusión de riqueza que brilla en la cara de quienes lo visitan, todos ellos con ganas de tentar a su propia suerte. Las Vegas es una ciudad de ensueño; todo está perfectamente cuidado para ofrecer al turista un espacio que rompe totalmente con su vida cotidiana.
Es el sueño de cualquier mortal: compras hasta media noche, casinos repletos a cualquier hora del día, cabarets, espectáculos fuera de serie, bares y centros nocturnos de gran diversidad, restaurantes de clase mundial, conciertos, majestuosos edificios, palmeras y pinos artificiales… todo en medio del desierto creando un verdadero oasis en donde convergen barcos piratas, pirámides de Egipto, castillos medievales, canales de Venecia, la Torre Eiffel, el Empire State, el Vesubio (con todo y explosión), y hasta unas fuentes danzantes que bailan al ritmo de Sinatra o de “Fever Las Vegas”.
A lo largo de la Strip se alcanzan a visualizar estos monstruos de construcción; los más originales y mejores hoteles que invitan a visitar uno y otro en diferentes ocasiones. Todo parece estar concentrado en ésos casi seis kilómetros, llenos de carteles luminosos y edificios increíbles. Cada uno parece seguir una temática particular: hay los que imitan ciudades como Nueva York, París o Venecia; otros que recrean mundos de cuento como Excalibur y Treasure Island; construcciones ultramodernas como Wynn, Encore, Vdara; o bien aquellos que nos remontan a la antigüedad, como Caesars Palace o Luxor.
Vale la pena detenerse y recorrerlos aunque sea brevemente. Cada uno tiene una ciudad por dentro: un centro comercial o Forum Shops con boutiques de lujo, casinos, restaurantes y mil y un espectáculos para admirar. La mayor atracción de la ciudad es su enorme cartelera, que poco tiene que envidiarle a las de ciudades como Nueva York o Chicago, aunque también hay, como en toda metrópoli sibarita, restaurantes de nivel internacional y tiendas de las marcas más exclusivas.

Claro que ante semejante concentración (todo se desarrolla en pocos kilómetros cuadrados) parece imposible abarcar toda la oferta. Ni hablar del dinero que se recauda ahí: cada año, cuarenta millones de personas viajan a Las Vegas y cada una gasta un promedio de 6 mil peso,s solamente en los casinos. Y ahí no para la cosa; cada año las famosas capillas de boda son visitadas por miles de personas que se casan cada cinco minutos, mientras Elvis Presley canta “Viva Las Vegas”. Y si esto no es suficiente, basta rentar un auto descapotable para recorrer el desierto, o montarse en una avioneta para ver el gran Cañón del Colorado. He aquí una guía caprichosa para aprovechar unos días en las fabulosas Vegas.

Un viaje de ensueño
No debe perderse la visita a uno de los hoteles
más importantes y kitsch de Las Vegas: Caesars Palace. Un edificio que representa el majestuoso imperio Romano en sus mejores épocas (incluyendo la moderna) enormes suites, un coliseo integrado con piezas y esculturas de mármol, corredores que desembocan en la Fuente de Trevi o en la Plaza Navona, pisos de mármol, casinos alfombrados y, por supuesto, sus dos joyas más preciadas: Celine Dion y Cher quienes ofrecen shows continuos. En tema gastronómico Ceasars Palace posee 19 restaurantes, entre los que destacan: Bradley Ogden, Café lago, Cypress Street Marketplace y el famoso restaurante Guy Savoy, el único de los Estados Unidos que sirve especialidades del chef parisino como sopa de trufa negra de alcachofa y robalo crocante con delicadas especias.
En cuanto a espectáculos, los hay de todo tipo, pero de los más recientes y deslumbrantes están Zumanity, el lado más sensual de Cirque du Soleil.
Cuando llega la noche, Las Vegas se viste de gala e invita a tomar un trago en cualquiera de sus fascinantes centros nocturnos. El carrusel nocturno puede empezar con un shot de vodka en el Red Square del Mandalay Bay, para continuar en el Ghostbar, una terraza con vista a la Strip en el piso 55 del Hotel Palms. Si el ánimo continúa, Lax es el siguiente recomendado de la noche. Aquí se encuentran extraordinarios `mixólogos´ que con tan sólo conocer el sabor favorito del cliente en cuestión, ellos se encargan de recrearlo en un vistoso coctel. Para terminar la noche sugiero el Nightclub Pure, dentro del Caesars Palace, un salón VIP con pista de baile y un patio descubierto con cascadas, paredes de fuego y una hermosa vista a la avenida Strip.