Haciendo frontera en el oeste con el estado de Texas, en el norte con Arkansas, en el este con el río Mississipi, y al sur con el Golfo de México, ubicado en la región meridional se encuentra Louisiana, el único estado dividido por parroquias, que equivalen a condados, todas con una herencia multicultural y multilingüe influenciadas por culturas francesas, españolas, africanas y criollas: Lafayette, Baton Rouge, Shreveport, Gonzales, Nueva Orleans, son todas las caras de este rico estado.
Con grandes expectativas de viajar de nuevo al sur de Estados Unidos, y después de 4 horas 50 minutos de vuelo, haciendo escala en Houston, llegamos al aeropuerto Louis Armstrong de la ciudad de Nueva Orleáns. Desde nuestra llegada los ritmos de jazz se apoderaron de todos nuestros sentidos, mismos que invitaban a recorrer años de historia en este fascinante estado.
A través de plantíos de caña de azúcar, paisajes sureños, arquitectura francesa y el mismísimo río Mississipi viajamos a Lafayette, el corazón de la Louisiana francesa. Tanto en su cultura, como en su gastronomía, esta ciudad se muestra como un pequeño rincón de toques franceses y criollos. Realmente es un estado con miles de escenarios por ofrecer. Tiene varios lugares para ir a comer las famosas acamayas hervidas; como en el Randol´s Dance Hall, uno de los lugares más representativos de la cultura cajún, con productos frescos traídos del Golfo de México. Y si fuera poco todo esto acompañado de grupo en vivo, donde los locatarios se reúnen para bailar al ritmo del zydeco y enseñar a los adolescentes y niños, todo en un ambiente muy familiar. A la mañana siguiente viajamos en carretera a la casa de la famosa salsa Tabasco, original del estado de Louisiana y no del estado de Tabasco, México, como muchos podrían imaginar. Por si fuera poco nos enteramos que es la segunda marca más reconocida en todo el mundo, después de Coca-Cola. Ahí aprendimos sobre la historia de esta etiqueta, sus operaciones, recetas y todo el mundo que la envuelve y rodea. |