Morelos, un destino de fin de semana casi obligado para
cualquier capitalino. Con extraordinarios lugares de
gran belleza natural, rincones llenos de historia, innumerables
regiones por recorrer: zonas arqueológicas, museos, monumentos
históricos, haciendas, parques, balnearios, y pueblos mágicos
que envuelven la mirada y el gusto de cualquiera. Amacuzac,
Atlatlahuacan, Axochiapan, Ayala, Tlalnepantla, Coatlán del Río,
Cuautla, Cuernavaca, Emiliano Zapata, Huitzilac, Jantetelco, Jiutepec,
Jojutla, Jonacatepec, Mazatepec, Miacatlán, Ocuituco, Puente
de Ixtla, Temixco, Temoac, Tepalcingo, Tepoztlán, Tetecala, Tetela del
Volcán, Tlaltizapán, Tlaquiltenango, Tlayacapan, Totolapan, Xochitepec,
Yecapixtla, Yautepec, Zacatepec de Hidalgo y Zacualpan; en
fin… un mosaico de colores, historias, aromas y sabores.
Cuernavaca y las haciendas azucareras
A tan sólo 50 minutos de la Ciudad de México, entre paisajes
boscosos y tropicales, llegamos a la “ciudad de la eterna primavera”.
Fuimos directamente a comer a Gaia, un restaurante de cocina
mediterránea, donde coincidimos con el festejo de su décimo
aniversario. Después de cargarnos de energía comenzamos con lo
que sería uno de los viajes más ricos, no sólo gastronómicamente
hablando, también a la vista y al corazón.
De Cuernavaca tomamos la Autopista del Sol para dirigirnos
al primer lugar de nuestra ruta por las haciendas azucareras. Es
importante mencionar que cada una de ellas forma parte importante
del patrimonio del estado, todas son de época colonial y
todas, en sus buenos tiempos, se dedicaron a producir azúcar y
granos. Posteriormente, durante la Revolución, muchas de ellas
sirvieron como fuertes. Hoy en día, algunas se encuentran en
total abandono o invadidas, otras se han reacondicionado como
grandes hoteles de lujo con servicios exclusivos que sólo ellas
pueden ofrecer.
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En el camino, al pasar por el municipio de Alpuyeca (en el
kilómetro 100 de la carretera Cuernavaca-Acapulco), nos detuvimos
un momento para mitigar el calor y la sed con una deliciosa nieve de
mamey y coco en el puesto de La Güera, ¡únicas por la zona!
Después de las deliciosas nieves llegamos a la Hacienda San
Antonio el Puente. En palabras de nuestro excelente guía, ésta es el
Disneylandia de las haciendas. Está ubicada en el municipio de
Xochitepec; se caracteriza por haber pertenecido a la misma familia
durante un período prolongado de tiempo (de 1850 a la
Revolución). Su arquitectura colonial, columnas antiguas, salones e instalaciones con toques modernos, hacen de esta ex hacienda
uno de los lugares más recurridos para los turistas que buscan algo
diferente. Los restaurantes, el Chacuaco y el Ingenio, se destacan
por sus banquetes, comidas y cenas de corte internacional.
Nuestra próxima parada fue una de mis haciendas favoritas,
en el kilómetro 41,8 de la carretera federal Cuernavaca-
Chilpancingo, en el municipio de Amacuzac, se encuentra la
Hacienda de San Gabriel de las Palmas, un enorme espacio
ecológico con todos los servicios de un hotel 5 estrellas: 20 suites
de lujo decoradas con obras de arte, mobiliario de época y naturaleza,
spa, pool bar, 2 restaurantes, dos albercas, jacuzzi, áreas privadas,
capilla, entre otras atracciones. Construida en 1529 por
orden de Hernán Cortés, mezcla el espíritu colonial con mobiliario
y toques de frescura y modernismo, un espacio que seguramente
garantiza un buen descanso. |
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