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  VIAJES
 
 

Tlalpujahua

       
 
 

Entre boscosos paisajes, se encuentra un pueblo que guarda tantas leyendas y episodios históricos como antigüedad en sus muros de adobe.

Por: Ángelica Hernández
Fotos: Rodrigo Oropeza
 

Viajar a Tlalpujahua es viajar a través de la historia. Los primeros vestigios que existen del lugar son de alrededor de 1460, antes de la conquista. En esa época ya se hablaba de una explotación minera.

Este pueblo mágico, se encuentra en el estado de Michoacán y al límite con el Estado de México, rodeado por bosques y montañas, con calles estrechas y empedradas que le otorgan una belleza de tiempos remotos.
Esta región debe su fama no sólo a su historia y paisajes, sino también a la riqueza de sus minas -yacimientos de oro, plata y cobre- que fueron explotados hasta la primera mitad del siglo XX. Hoy por hoy se puede revivir esa etapa de la historia al visitar los socavones (túneles o galerías de las minas) y el Museo Tecnológico Minero. Para descubrir este lugar, basta caminar por sus calles empedradas de Tlalpujahua y echarle un vistazo a la Plaza Borda, recorrer el convento, conocer las artesanías de cantera y la mina Dos Estrellas; visitar el Templo de la señora del Carmen, del siglo XVIII, y la iglesia Tuxtla, de 1550, construida específicamente para los indígenas. Son tan sólo algunos de los atractivos de este nostálgico pueblo minero.

El sabor de la montaña
Hay tanta historia en cada una de sus calles como aromas y sabores. Un destino con una gran diversidad de productos como de platillos locales. Es imperdonable venir a Tlalpujahua y no comer un par de tacos de cabeza de res envuelta en pencas de maguey y cocida en hornos de adobe; como tampoco perderse del mole de guajolote, típico de la zona hecho con una mezcla de chiles secos y semillas. Las corundas, un tradicional platillo michoacano, combinado con carne de cerdo en salsa verde y verdolagas.
Para cerrar una buena comida, nada mejor que la gran variedad de fruta en dulce,Tlalpujahua, con ese sabor a provincia, es uno de los rincones de Michoacán con gran variedad de productos regionales. Destacan sus conservas típicas y mermeladas de frutas locales como el membrillo, manzana, fresa, capulín, carambola, tejocote, pera, higo o guayaba, entre otras, que se realizan de manera casera para la venta local. Aunque sorprenda a algunos, la creatividad en las cocinas de Tlalpujahua hace que entre sus conservas dulces se encuentre también, la mermelada de nopal.
Desde la carretera los puestos de pan de pulque con nata anuncian la cercanía al pueblo, pues esta tradicional receta es conocida por las familias lugareñas quienes hornean y venden en panaderías o puestos.
También, se hornea el pan dulce cucha de anís, glaseado y espolvoreado con grageas que se encuentra principalmente en el centro de este pueblo minero. Tlalpujahua también produce licores artesanales realizados con las frutas de la localidad.

Esferas todo el año
Los artesanos de esta población michoacana escondida en la sierra, son hábiles con el vidrio soplado. Así, durante todo el año se realiza la exposición y venta de esferas que representa uno de los mayores escaparates comerciales de esta comunidad tradicionalmente minera. Tlalpujahua es famoso desde 1965 por la fabricación de esferas navideñas, hoy por hoy es su mayor aportación económica y significa la principal fuente de empleo en el municipio donde anualmente elaboran alrededor de 100 millones de adornos en aproximadamente 150 talleres.
Aquí se encuentra la fábrica más antigua y grande de América, ocupando el quinto lugar en el mundo: Adornos Navideños S.A de C.V, de la familia Muñoz Ruíz, produciendo esferas todo el año de diferentes tamaños, diseños, colores y materiales. Al pasear por sus calles se pueden encontrar pequeñas fábricas familiares que trabajan todo el año y otras sólo por temporada de navidad. A finales de año, la mayoría de las familias acuden a la empresa Adornos Navideños para trabajar en conjunto y sacar la producción para exportación y venta local.

De cine y algo más
Si de fiesta se trata, Tlalpujahua ofrece una gran variedad de actividades: en febrero se presentan el carnaval Mazahua, que convoca a más de tres mil danzantes de diferentes municipios aledaños. Asimismo, por su cercanía a los santuarios de la mariposa monarca resulta ser un destino con muchas alternativas de alojamiento comida y actividades como deportes extremos, campismo, visita a lugares como la fábrica de cerámica, artesanías de cantera o de esferas.
Cada año, a finales de octubre, en este pueblo minero se celebra el Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror Mórbido, un espacio que presenta en su mayoría cine nacional y de habla hispana, así como cintas de otros países. Este festival que recobra las leyendas, tradiciones de Tlalpujahua incluye cortometrajes, largometrajes, presentaciones de libros, charlas y diversas exposiciones.