La captura
De pronto la templanza hasta ese momento mantenida por la tripulación, se convirtió en furiosa danza donde cada quien tomaba sus puestos. Algunos verificaban la red, otros divisaban el objetivo con grandes binoculares, y otro más ocupaba su puesto en el pangón, que se encontraba sobre la proa, el cual sería liberado por otro marinero a la voz del capitán, para llevar a cabo lo que en pesca se llama lance. El pangón es una pequeña embarcación que tiene sujeta a un extremo la red, ésta se coloca en un punto estratégico, de modo que el barco se mueva en círculo, logrando cercar el cardúmen. Posteriormente, otro marinero se encarga de accionar la palanca que cierra la red por la parte inferior, formando la bolsa donde quedarán atrapadas las sardinas. Cuentan los marinos que de pronto quedan atrapados algunos lobos marinos que ágiles saltan de la red después de robarse un bocado, pero en el caso de delfines distraídos, estos tienen que ser liberados manualmente para devolverlos al océano. Y de cuando en cuando ocurren sucesos inesperados, como aquel en donde un lobo marino saltó a cubierta, teniendo que ser perseguido por toda la tripulación a lo largo y ancho del Pescador V. Después de la captura, las sardinas son inmediatamente succionadas dentro de los inmensos contenedores colmados de agua helada, y tan sólo unos segundos después, los peces entran en estado de congelación encorvándose y abriendo la boca, señal que en la planta es tomada como indicio de un manejo correcto del pez. Durante una salida pueden hacerse de 2 a 7 lances, todo depende del tamaño del banco de peces y de la pericia del capitán para encontrar los más grandes y no dar una falsa señal de alarma. La captura cambia el semblante de la tripulación conformada por 10 hombres, todos ellos extraordinarios marinos y estupendos seres humanos llenos de anécdotas y experiencia. Así volvimos al puerto de Yavaros, donde en la planta seguiría un complejo proceso.
Sardinas enlatadas
Ni tardos ni perezosos, varios empleados de la planta esperaban en el puerto, junto con varios pelícanos oportunistas, la hora de la descarga. La manguera lleva a los pescados a otros tanques de agua fría con la que se lava el producto, para posteriormente ser transportados con bandas a una máquina descamadora. De ahí, se hace un proceso de selección manual donde también se verifica con un termómetro la temperatura interna del producto, ésta no debe ser mayor a los 5 oC. Aquellos que no cumplen con ciertas características de peso y tamaño, son convertidos en harina. Cabe mencionar, que por falta de una legislación apropiada que regule la pesca para producir harina de pescado, la mayoría de las plantas procesadoras utilizan prácticamente todo el producto para elaborar este producto que se utiliza para alimentar ganado y peces de granja, lo cual es una lástima, ya que se explota el mar para elaborar un producto que no es de consumo humano. |