Este incumplimiento
no sólo ocasiona que la pesca
de todos los demás se vea seriamente mermada,
sino que por la obstrucción generada,
el agua pierde oxígeno indispensable para
los manglares, que además albergan especies
que se ven amenazadas por un hecho que no
todos comprenden.
Fuera de los límites marcados, se puede
pescar con arpón o con red, pero esta debe tener
la maya de cierto tamaño para que los peses
pequeños no queden atrapados. Desafortunadamente,
por falta de recursos, la misma
comunidad es la que verifica que se cumplan
las reglas, pero no se dan abasto para vigilar el
extenso territorio acuífero.
Según nos contó Don Abraham, entre
pescadores no faltan los mitos y las leyendas,
que el asegura son todas ciertas. Desde una
orquídea negra que garantiza juventud eterna,
hasta el diablo encarnado un toro que
lanza llamas por la nariz y las fauces, quien
persigue a quienes no quieren hacer pactos
con él.
Pasamos la noche en una cabaña junto a la
playa, y si bien el lugar era cómodo, fue extremadamente
difícil conciliar el sueño, en parte
por el calor y en parte por los cacareos de los
gallos de pelea del patio de junto. Hicimos
todo por dormir lo más posible, ya que por la
mañana iríamos a pescar con Don Abraham
para tomar algunas fotografías.
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