No recuerdo el desayuno, reviso una bolsa de papeles buscando algo que me indique dónde fue y encuentro el ticket de una tienda de la carretera. No, no desayunamos y estamos subiendo la cuesta de la mina La Prieta. Está abandonada. Aún sin un café en el estómago bajamos en unas jaulas de mineros al fondo de la montaña. Cuando llego ahí recuerdo que tengo un lado claustrofóbico y que las piedras talladas a mano por el hombre buscando algo inútil no me conmueven.
¿Qué hago en las tripas de La Prieta? Quiero salir. Todos mis acompañantes también quieren salir, parece que arriba está el desayuno, somos unos gordos. Después, con el estómago lleno recomendaría descender a la mina. Pero arriba hay dos cosas que hacen del lugar algo único: la mina es el punto más alto de la ciudad de Parral y la ciudad se ve hermosa desde allí. Además está el desayuno, que ya por la hora se convirtió en comida; por suerte es muy bueno. Nos presumen sus mejores enchiladas, pero el chile pasado es su mejor platillo. ¿Cómo se consigue ese sabor del chile pasado? Se toma un chile ancho, se tatema (quema sobre brasas, hasta que la piel queda negra), después se orea durante un mes, para secarlo y conservarlo. Ya seco, se limpia quitándole las semillas y remojándolo queda listo para freírlo con cebolla y acompañar unas costillas de cerdo. Estamos en Chihuahua.
Entre Pancho Villa y una sobredosis de azúcar
Ya hemos comido y subimos a un tren turístico. Aquí, en Parral, asesinaron a Pancho Villa y eso parece algo que se puede presumir. Nuestra última parada será en el museo de Villa, son las cinco de la tarde y nos levantamos a las cuatro de la mañana, así es que invoco a los asesinos del general para que acierten contra mí una bala.
Por fin llegamos a conocer La gota de miel, una dulcería típica cuyos productos sin conservadores están elaborados con dulce de leche y nuez principalmente. Nos reciben en su local de la única avenida del pueblo, la 20 de noviembre. Allí están, con canastas para que carguemos con todo lo que podamos, acostumbrados a saqueos revolucionarios este momento no es menos dramático. Tal vez desde 1932, cuando abrió sus puertas, no habían recibido a tantos saqueadores golosos. El azúcar nos levanta el ánimo, pero todavía vagamos como zombies por la ciudad de Parral. Nos señalan dónde le dispararon a Francisco Villa; unos metros más adelante está su museo. Este pueblo toma muy en serio a la figura del general en jefe de la División del Norte. Cada año, en julio, se celebran las jornadas villistas, y entre muchos espectáculos y desfiles, se hace un simulacro del asesinato (martes a domingo 10:00 a 17:00 hrs).
Cena en palacio
Como si fuera posible seguir despiertos, a dos calles del museo de Villa, llegamos a cenar al palacio de Alvarado. Todo está dispuesto en su patio principal para una gala. Pedro de Alvarado inauguró sin terminarlo el lugar en 1903, pero ahora, después de una remodelación se encuentra impecable. Nos metemos en la cocina, por miedo a no llegar a la cena despiertos, y Aurora Otila Concha Vaca (Tilita) nos explica el sencillo menú, bien cocido, sin pretensiones. Pechuga de pollo en salsa de sotol con cebollas, tomate y chile guajillo. Un chile pasado relleno de requesón con frutas, y de postre arroz con leche. El presidente municipal da un discurso corto y entusiasta; ha sido tan amable que no parece un político. Pide que regresemos y que invitemos a otros a que los visiten. Parral es un lugar que vale la pena explorar con tiempo. Chihuahua, la sofisticada.
Dejamos Parral atrás para llegar a desayunar en la casa que fue del general Terrazas en la ciudad de Chihuahua. Volteo para ver a mi fotógrafa y su sonrisa de siempre es distinta, está emocionada. Es la casa de su bisabuelo, Don Luis Terrazas. La anécdota dice que el señor presumía ser el dueño de Chihuahua. Cuando le preguntaban si era de Chihuahua, él contestaba: "No, Chihuahua es mía". Una historia que para unos revela el amor del general por su tierra, para otros con espíritu revolucionario sirve para justificar que el gobierno de Francisco Villa haya confiscado la casa. Después de la euforia y los saqueos, la casa regresó a manos del general y allí se velaron sus restos custodiados por cadetes del ejército.
Mónica, la fotógrafa, recorre la casa que fue de su familia. Es la primera vez que está allí y no deja de sacar fotos a los detalles de lujo y buen gusto. Le ofrezco tomarle una fotografía a ella allí, pero cuando estoy disparando me interrumpe una mujer gritando que debemos irnos. Así que habremos de volver a "La casona" y a Chihuahua.
Caminamos por la ciudad de Chihuahua, desde la lujosa Casona, al palacio municipal, antes de entrar los fotógrafos se arremolinan en el sitio donde hace muy poco han asesinado a Marisela Escobedo Ortiz, una mujer normal convertida en activista; tras el asesinato de su hija Rubí Marisol, realizaba una más de sus protestas para exigir justicia. Un hombre tras platicar con ella le disparó tres veces. Las malas noticias nos dañan a todos por igual. Avergonzados, les explicamos a nuestros visitantes extranjeros por qué están esas cruces ahí. Cruzamos al palacio municipal a una muestra gastronómica dispuesta en el patio.
Los quesos de Chihuahua son excelentes. Entre tantos perdemos la cuenta, algunos no se parecen a nada que hayamos probado antes. Un buen gourmand debe visitar Chihuahua dispuesto a ganar kilos y probarlos todos. En un rincón, un puesto muy humilde tiene orégano especial. Yo ya lo conocía, lo había visto en Torreón, creciendo silvestre en la sierra. Un pequeño productor lo ha estado cosechando y con él dándole sabor a un aceite que presume orgulloso. Se acercan mis compañeros de viaje españoles, portugueses, colombianos y suizos. Todos lo prueban, todos se fascinan "es orégano, pero no es"; "es increíble: tiene un sabor a menta, pero con un toque acre". Tres chefs quieren llevarse muestras, el productor sale corriendo para buscar unos sobres de papel en los que les sirve unos puñados. Le sugieren usarlo en otros aceites, pues el de oliva compite con el sabor de la hierba. Los bienes de exportación pueden estar en el patio trasero de México y hay que valorarlos.
La entrada a la Sierra Tarahumara
Dejamos la ciudad de Chihuahua hacia el municipio de Cuauhtémoc, para asistir a una fiesta en la hacienda de Bustillos. Una comida de campo con carne asada que invadía el ambiente. Sí, comer carne en Chihuahua es un cliché, pero hay que hacerlo. Esta zona también se caracteriza por ser el productor más importante de manzanas, todo el camino está cubierto con huertas de esta fruta. Vivimos allí el espectáculo más auténtico y emocionante de la ruta del norte: un coro de niños que además de ser impecables en su ejecución, eran una mezcla étnica que quitaba el aliento. Los fotógrafos hacían retratos de manera compulsiva. Este lugar es la puerta de entrada a la zona tarahumara y los rasgos de simetría perfecta les daban una belleza impresionante. En medio de los más de treinta niños destacaba una pequeña rubia, que cuando alguien mencionó los excelentes quesos menonitas, sonrió orgullosa.
El viaje hacia Creel nos daba una probada de lo que veríamos más tarde en el tren del Chepe: paisajes de pinos, montañas, arroyuelos y calma. En Creel nos esperaba el descanso en el único hotel de cadena, el Best Western.
Acostumbrado a lo uniforme y poco interesante de los hoteles de cadena, quedé sorprendido. Nuestra anfitriona –Cristina Muñoz, que con gran humildad nos había acompañado desde la ciudad de Chihuahua– nos mostró su hotel, su casa. Llena de detalles, enclavada en un bosque de pinos tiene una reminiscencia de cabaña europea con un horno de pizza y aroma a pan recién horneado. En la puerta del hotel, los rarámuris venden artesanías.
Mi habitación está en el cuerpo principal del hotel, una suite para albergar a una familia completa. Afuera hay varias cabañas tal vez más modernas pero con un absoluto respeto por el entorno, que las hacen encantadoras. La cena en medio de un pequeño bosque de pinos es una discada norteña (ver receta en recuadro).
En la mañana salimos hacia Barrancas del cobre, no queremos dejar Creel, las actividades ecoturísticas que se pueden hacer allí son innumerables, nos detenemos a remar en el lago artificial de Arareco. El camino a las Barrancas del cobre desde Creel es lento pues se avanza zigzagueando por el bosque.
Barrancas inconmensurables
Decir que Barrancas del cobre es uno de los lugares más bellos del mundo no es exagerado. El divisadero, hace que uno sienta que es una pulga, difícil poder trasmitir esa sensación con una fotografía, cualquier imagen pierde la escala humana. El gobierno de Chihuahua acaba de inaugurar un parque con ocho tirolesas, que superan a cualquier otra que puedan haber hecho. Atravesar los cañones sostenidos de un cable de acero de alta seguridad es equiparable a volar. Entre muchas actividades para hacer allí (bicicleta de montaña, rapel o senderismo) encontramos un imponente teleférico. Lo que conocimos podría ser todo y estar perfecto, pero el proyecto millonario apenas está en un tercio de lo que será. Pasar la noche en las barrancas es un espectáculo aparte, todos los hoteles presumen de tener la mejor vista, pero lo cierto es que desde cualquiera de ellos es impresionante. La temporada de lluvias comienza en septiembre, y ver las tormentas que ocurren por debajo de nosotros con el lugar reverdecido fue la recomendación de varios lugareños.
Un consejo: venir con más tiempo, con mucha hambre y con boleto de regreso a tu lugar de origen, porque es un peligro querer quedarse.
Love sotol
En la antigua zona roja de Parral, un lugar donde estaba permitido el juego y la prostitución, se encuentra una de las bodegas donde se cuece la piña del agave para caramelizar sus azúcares y destilar una bebida en concepto similar al tequila, pero con un sabor más aromático: el sotol. Definitivamente el próximo éxito mexicano en destilados.
En el lugar
La gota de miel. Av. 20 de noviembre 51, Col. Hidalgo del Parral, Centro. Tel. (627) 522 1217
Casa del General Terrazas. Aldama 430, Centro histórico, Chihuahua, Chihuahua. Tel. (614) 410 0043 www.casona.con.mx
Orégano silvestre. Ore, procesadora de orégano silvestre. 5 de febrero 69, Saucillo, Chihuahua. Tel. (621) 475 1247, 639 119 2316 ore_aceitedeoregano@hotmail.com
Receta
DISCADA NORTEÑA
Ingredientes
1 1/2 k de carne de res cortado en cubos
250 g de tocino
2 cebollas finamente picadas
3 pimientos verdes cortados en cuadros
250 g de jamón
1/2 k de chorizo
Sal, pimienta y cilantro al gusto
Procedimiento
Salpimenta la carne.
Fríe el tocino y resérvalo cuando esté listo. En la grasa que quedó sofríe la carne, agrega la cebolla y el pimiento.
Cuando la carne haya cambiado de color y los vegetales se hayan cocido ligeramente, incorpora el jamón y el chorizo. Verifica la sazón.
Añade al final el cilantro para que ofrezca un atractivo olor a la discada, pero que no se oxide con el calor.
Sirve en tacos.
Nota: se puede bañar con cerveza y dejarla al fuego un tiempo más. Al salpimentar la carne se puede agregar salsa inglesa al gusto.
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