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  REPORTAJE
 
 
Un dúo inquebrantable
 
 
 
Mujeres que a través del tiempo han recuperado el recetario familiar, transmitido de generación en generación, de abuelas a madres, de madres a hijas, de hijas a nietas. Cocineras en cuerpo y alma, nos comparten algunos de sus recuerdos en la cocina.
Por Anaís Penagos
Fotos de Fernando Gómez Carbajal
 
 
 

Titita y Maritere

Carmen Oropeza nació en Xalapa, Veracruz; el nombre de “Titita” lo heredó de su madre Vicenta Del Carmen,pero como no le gustaba “Vicenta”, del diminutivo “Vicentita”, cariñosamente surgió “Titita”. Mamá Titita, de origen poblano,aprendió a cocinar con sus tías,se casó con el padre de Carmen,originario de Papantla, Veracruz, quien también venía de una familia de grandes cocineras y por ende disfrutaba muchísimo del buen comer, así que en casa pululaban los exquisitos olores de los platillos de ambos estados. Fue ahí donde creció Carmen, nuestra Titita,a quien el amor le llegó muy temprano;a los 18 años se casó con Raúl Ramírez Degollado quien, además de enamorarse profundamente de su belleza,cayó rendido por las delicias que ella le preparaba.

El clima en Xalapa es generalmente lluvioso, así que era un buen pretexto para que las mujeres de casa se pusieran a hacer tamales, pambacitos compuestos, atole, galletitas y buñuelos para la merienda de la familia.La buena comida fue siempre tema de todos los días y,por supuesto,elemento importantísimo para las celebraciones.Así que no fue de extrañarse que el matrimonio de Carmen y Raúl fuera motivo para un delicioso despliegue gastronómico.