La idea original era irnos a un barco camaronero
en Sinaloa, pero con lo del
paro pesquero, tuvimos que aplicar el
plan B, e irnos a buscar un pueblo pesquero,
cuya economía se basara aún en esa actividad,
y que además ni la globalización, ni la industrialización
ni las manifestaciones lo hubieran
alcanzado.
Fue así como dimos con Chacahua, un
pequeño pueblo de aproximadamente 800
habitantes ubicado dentro de un Parque Nacional
en las costas Oaxaqueñas al que sólo
se puede llegar en lancha, ya que la otra opción
es un caminito que se encuentra en no
muy buenas condiciones.
Disfrutando los pequeños detalles
Camino al muelle, ya dentro del parque,
nuestros guías nos explicaron que en un par
de meses, con la primera lluvia (casi siempre
en mayo), ese camino de terracería por el que
íbamos se encontraría bloqueado por cangrejos
de color morado. Al parecer durante los
dos días que dura el suceso, la gente deja lo
que está haciendo, incluida la escuela -que
cierra-, y la gente tanto de Chacahua como
de los pueblos aledaños, se lanza a su cacería
para después llevar a cabo un gran festín,
preparándolos a la manera de las costas oaxaqueñas,
ya sea en caldo, con chirmole o con
frijolitos.
Por fin llegamos a Zapotalito, lugar de
donde parten los taxi-lanchas que llevan y
traen gente de una orilla a otra. Mientras esperábamos
nuestro vehículo, de pronto se escuchó
una voz en off un poco rasposa debido
a la estática… “Les recordamos que hoy jueves
hay pozole de cabeza de marrano de 6 de
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